Herramientas Sistémicas para Mediar Conflictos.

Herramientas Sistémicas para Mediar Conflictos.

El todo es más que la suma de las partes.

La visión sistémica es una cosmovisión que genera acciones e intervenciones muy significativas en materia de conflictos. Empecemos con un ejemplo:

Un barrio peri-urbano se encuentra dividido por graves conflictos desde hace muchos años. Desde el Centro Misionero Maryknoll en América Latina convocamos a la comunidad a iniciar un proceso de encuentro. En la primera reunión llegan unas 12 personas que representaban algunas de las ideas que estaban en disputa. La comunidad es mucho más grande, sin embargo es un número muy interesante para empezar trabajar. “Dadme una palanca y un punto de apoyo y os moveré el mundo….”

Iniciamos el proceso en una sesión de cuatro horas. ¿Qué hicimos? Observar, sólo observar. ¿Qué observamos? Observamos el sistema del barrio. Definimos los “elementos” Todo sistema es una reunión de elementos relacionados. Por ejemplo, en este caso identificamos:

Conceptos.- Envidia, división, confianza, mentira, esperanza, diálogo etc…

Objetos.– Río, Agua, Droga, Madre Tierra, Construcciones, Plazas…

Sujetos.– Instituciones internas del barrio y externas que influyen en él, Fundaciones, Policía, Pandillas, Jóvenes, etc…

Pusimos los nombres en hojas de colores y cada participante mientras caminaba por el salón dejaba caer las hojas en el lugar que más le “resonaba”. Ellos no sabían qué hojas tenían en sus manos, sólo las recibían y las dejaban caer en el suelo. El sistema empezó a tomar cuerpo, cada elemento tenía su lugar y su relación con otros elementos. No se trata de un “oráculo” que nos dice qué es lo que sucede o lo que tenemos que hacer. Se trata un método muy útil para iniciar un diálogo sistémico que tiende a visualizar la complejidad y a evitar una mirada reduccionista de los conflictos.

Luego empezamos a conectar el mapa con la realidad y hablar de las relaciones. El sistema se compone no sólo de elementos sino también de relaciones. Hablamos de distancias, de influencias, de posiciones, de alturas, de ubicaciones de los elementos en relación al conjunto, del lugar de los conceptos etc. Les decía que no se trata de un oráculo, sin embargo no voy a negar la relación que el ejercicio ha tenido con la realidad según lo han manifestado los participantes. Por ejemplo, uno de los elementos eran los excluidos que “casualmente” fueron a parar fuera del círculo que formaban las sillas; el río estaba muy lejos de los intereses de la comunidad y la droga ocupaba un lugar central en coincidencia con ese flagelo que los vecinos están sufriendo en el barrio.

Para poder llevar a cabo esta tarea el mediador debe tomar algunas decisiones. Por ejemplo es importante sugerir límites. Tengan en cuenta que la propuesta en realidad es extraer o elegir a un sistema frente a un entorno que su vez es un sistema mayor o que tiene dentro sistemas menores. Es por ello que debemos colaborar en la identificación de los límites del sistema con el que trabajaremos.

Son muchas la herramientas que podemos aplicar y muchos más los pasos que podemos dar, pero lo más importante desde mi visión es el haber despertado el “ojo sistémico” en los participantes.

En la mediación de conflictos lo que buscamos, más que impactar a la realidad, es impactar en como las partes ven la realidad. Luego serán ellos los encargados de realizar las acciones que van a generar cambios profundos y duraderos en los sistemas en que intervengan. Los expertos son ellos.

Es muy fuerte y significativo darnos cuenta que cuando realizamos acciones enfocadas en el bienestar del sistema en realidad estamos proveyendo a nuestro propio bienestar.

Un cuento de Tony de Mello ilustra esta idea:

«Un agricultor, cuyo maíz siempre había obtenido el primer premio en la Feria del Estado, tenía la costumbre de compartir sus mejores semillas de maíz con todos los demás agricultores de los contornos. Cuando le preguntaron porqué lo hacía, dijo: “En realidad, es por puro interés. El viento tiene la virtud de trasladar el polen de unos campos a otros. Por eso, si mis vecinos cultivaran un maíz de clase inferior, la polinización rebajaría la calidad de mi propio maíz. Esta es la razón por la que me interesa enormemente que sólo planten el mejor maíz”.

¡Hasta la próxima!